Mecanismos a periodistas exige perspectiva de género

Desde la creación del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en México, carece de una perspectiva de género en sus reglas de operación, lo que impide atender las condiciones particulares de riesgo, que enfrentan las mujeres periodistas por razón de género.

Durante el primer encuentro internacional de medios feministas celebrado en la Ciudad de México, esta semana se debatieron temas como los riesgos que enfrentan las mujeres periodistas, que no son los mismos de los hombres, porque la crítica se ensaña con las comunicadoras, así como las desigualdades salariales, de las que poco se habla, pero que es parte también de esta situación; las amenazas, agresiones y asesinatos son preocupantes, lo que se enfrenta sin que los gobiernos del mundo están volteando a ver y tampoco a atender.

El periodismo feminista es urgente y necesario en los medios de comunicación. Sus narrativas se inmiscuyen  en temas sociales y políticos que incomodan al poder, cuestionan las desigualdades y ponen en el centro realidades que históricamente han sido invisibilizadas. A diferencia de una historia periodística tradicional, predominantemente masculina, que suele abordar la realidad desde la visión de una parte de la población, el periodismo feminista es incluyente, amplía otras voces y cuestiona aquello que durante años se ha contado como normal, como si las noticias retrataran una sociedad absolutamente masculina.

Ante los riesgos reales que enfrenta ser mujer y ser periodista, que hoy se traslada a las plataformas digitales, es urgente la creación de un mecanismo de protección a los periodistas y personas defensores de derechos humanos en los estados, con perspectiva de género, que asuma su responsabilidad y etiquete los recursos necesarios para atender cualquier situación de riesgo y amenaza hacia las y los comunicadores.

Pero, además, se necesita que este mecanismo esté integrado no solamente por hombres, sino también por mujeres periodistas. Que exista paridad para incorporar distintas visiones sobre cómo debe operar y establecer una ruta de atención, cuando se trate de una mujer periodista.

A nivel federal opera un mecanismo de protección para periodistas; sin embargo, enfrenta trabas burocráticas y carece de una política con perspectiva de género. Esto se refleja en casos de mujeres periodistas que, ante una amenaza, son desplazadas de sus lugares de origen y separadas de sus familias, sin que las medidas de protección consideren las condiciones particulares que enfrentan por ser mujeres y las responsabilidades familiares que muchas veces tienen a su cargo.

No se puede dejar fuera la importancia de contar con mecanismos con la perspectiva de género. 

de protección en una estructura de un estado. Hoy, muchas mujeres periodistas nos auto censuramos  ante las condiciones estructurales de violencia y amenazas. Cuando informar implica ponerse en riesgo, no se puede reducir a una decisión individual. Ejercer el periodismo no debería ser un trabajo de alto riesgo. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar condiciones para que las mujeres periodistas podamos ejercer una labor con libertad, sin amenazas y sin miedo.

Hoy son los colectivos feministas y las redes de mujeres periodistas las que están haciendo esta labor, de protección en situación de riesgo; tienen alertas y hacen pronunciamientos; nos acompañamos en el

país y en las redes internacionales.

El periodismo feminista es urgente, como también lo es contar con un mecanismo de protección que incorpore la perspectiva de género.

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