En visto | Dora de la Cruz
La Fiscalía parece no estar reaccionando, ante algunos focos rojos que se encienden en la capital del estado y que es tema de conversación en redes sociales, sobre lo que está pasando en crecientes casos de robos domiciliarios y a transeúntes, asaltos violentos hasta masivos a tiendas departamentales, que antes no se registraban y que resultan verdaderamente preocupantes.
En el anterior sexenio, la impunidad que imperaba en delitos del fueron común, responsabilidad de la fiscalía estatal, a cargo de Irving Barrios, fue la causa que escaló al grado que silenció la denuncia y creció el delito en las calles, no solamente de esta capital, sino que alcanzó a todo el estado; se vivieron tiempos muy difíciles para el pueblo tamaulipeco.
Después de todo lo que costó legal y políticamente que saliera Irving Barrios, una figura ligada al cabecismo, el abogado Jesús Eduardo Govea, fue electo por el Congreso del estado, como nuevo fiscal, generando expectativas de confianza y de compromiso, para investigar los delitos y detener a los presuntos responsables, para que se aplique la justicia y evitar la impunidad, que es la causa de que el delito crezca.
El fiscal Govea, enfrenta un reto en el tema de la comunicación con la ciudadanía; parece que no hay un puente de comunicación con el pueblo; la información de la institución, llega a cuenta gotas a los medios a través de comunicados de conveniencia, y ese silencio, podría interpretarse como indiferenci, es la percepción social.
Un ejemplo de lo que está sucediendo en esta ciudad, esta última semana se dispararon los robos y asaltos mientras parecería que la Fiscalía no está reaccionando ante el problema que tiene enfrente, ni tampoco ha salido a informar alguna estrategia que se esté planeando, para prevenir esta ola de atracos que tiene nerviosa a la ciudadanía capitalina. Incluso los chats vecinales se activaron, para alertarse ante cualquier situación sospechosa que vean, para cuidarse entre ellos.
Lo que nunca se había visto por estas tierras, ya se dio un caso de justicia por propia mano, cuando los vecinos sorprendieron y sometieron a un delincuente para entregarlo en propia mano a las autoridades.
Es a través de las redes, que la ciudadanía se entera de los robos y se avisa, porque no hay un canal oficial que lo haga, lo cual es un peligro ante la serie de información falsa y alterada que se utiliza para meter miedo a los ciudadanos; por ello son importante los canales de comunicación oficial de la Fiscalía.
Según las cifras oficiales, de enero a la fecha en la capital se han registrado 922 robos, ocupando el primer lugar, de los cuales en orden cronológico estos se presentan en viviendas y negocios, sin embargo los ocurridos a personas en la calle, recientemente llaman la atención, porque no figuraba en las cifras de la fiscalía.
Tamaulipas ha logrado mediante la estrategia de seguridad, disminuir los delitos de mayor impacto, en todo el estado; de acuerdo a datos oficiales del índice de Paz México 2026, ocupa el décimo lugar entre los estados más pacíficos del país, colocándolo por debajo de la media nacional en delitos de alto impacto.
La Fiscalía tiene hoy la oportunidad de recuperar la confianza de la ciudadanía. Desatender lo que está sucediendo podría tener un alto costo para la población. Se está a tiempo de prevenir que una situación que hoy genera preocupación termine en algo que lamentar.
La responsabilidad de actuar tiene nombre y apellido: Eduardo Govea, Fiscal General de Justicia de Tamaulipas, quien fue electo para encabezar la institución y debe responder a la ciudadanía con acciones, resultados y una comunicación más cercana.
