Acoso sexual, delito impune en casi la mitad del pas

Por Redacción 18/07/2016 12:07:39.
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Mxico (Cimacnoticias).-El acoso sexual es un tipo de violencia contra las mujeres reconocido en la Convencin Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (mejor conocida como Belm do Para), y en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), vigente en Mxico desde 2007.

La LGAMVLV establece que el acoso sexual a diferencia del hostigamiento sexual es una forma de violencia en la que no existe la subordinacin (por ejemplo laboral o docente), pero hay un ejercicio abusivo de poder que deriva en un estado de indefensin y riesgo para la vctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

Esa norma estipula la obligacin de los tres rdenes de gobierno de fortalecer el marco penal y civil, para sancionar a quienes hostigan y acosan sexualmente a las mujeres; promover y difundir que ambas formas de violencia son delitos; y disear programas integrales de reeducacin para vctimas y agresores.

Sin embargo, los cdigos penales de los estados de Baja California, Chiapas, Chihuahua, Colima, Michoacn, Morelos, Nuevo Len, Sonora, Tabasco, Tlaxcala, Yucatn y Zacatecas, as como el Cdigo Penal Federal (CPF), no tipifican esos ilcitos, segn un recuento de Cimacnoticias.

Como en casi la mitad del pas el acoso sexual no se considera un delito, no hay cifras oficiales sobre su incidencia a nivel nacional, pero el Inegi report en 2015 que tres de cada 10 mujeres ha vivido violencia sexual por parte de agresores distintos a su pareja y en distintas formas, que van desde la intimidacin, el abuso y hasta el acoso sexual.

La abogada Andrea Medina Rosas, quien litig ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos el caso Campo Algodonero (por el feminicidio en Ciudad Jurez, Chihuahua), considera que el acoso sexual debera estar tipificado en todos los cdigos penales locales, incluyendo el CPF, ya que esta forma de violencia tiene repercusiones complejas en la dignidad y la integridad de las mujeres.

La activista relata que antes de los aos 80, los delitos sexuales se tipificaban penalmente como daos a la moral pblica, por lo que el bien que se protega era la sociedad y su moral, y no la vida e integridad de las vctimas.

Abunda que despus de esa dcada se logr que en la mayora de los estados el bien jurdico que se deba proteger ante las agresiones sexuales incluido el acoso sexual fuera la libertad y el desarrollo psicosocial de las personas, como qued redactado, por ejemplo, en el Cdigo Penal capitalino.

Pese al avance legislativo, las vctimas de acoso sexual afrontan trabas para que sus denuncias concluyan en castigos, principalmente porque entre el personal judicial, como litigantes, psiclogos y peritos, no se han entendido cules son los daos a la dignidad y la libertad, precisa Andrea Medina.

Tales daos, prosigue, no slo afectan a la vctima, sino a todas las mujeres, quienes se sienten en riesgo en los espacios pblicos. Detalla que el acoso sexual incluye las miradas lascivas, tomar fotos sin consentimiento, acciones intimidatorias, e invitaciones a salir, o que te den rosas cuando t no quieres, las cuales son conductas muy naturalizadas, advierte.

Medina Rosas, experta en derechos de las mujeres, demanda que las autoridades judiciales no investiguen los casos de acoso por las vas tradicionales (como realizar peritajes psicolgicos o solicitar videos probatorios), sino que implementen otros medios para verificar los daos a las vctimas.

La defensora destaca que cuando se tipifica el acoso sexual como un delito penal se produce un cambio cultural muy fuerte sobre los actos que estn permitidos y que no constituyen violencia, y los que no.

Por ello, Andrea Medina propone que incluso las universidades y las dependencias de gobierno tengan sus propias vas para que las mujeres denuncien y se castigue el acoso sexual.

Recuerda adems que ese delito est estipulado desde 2012 en la Ley Federal del Trabajo.

DISPARIDADES

La activista plantea que los congresos locales tambin deben homologar el tipo penal y las sanciones previstas para los acosadores sexuales. Pero aclara que la conciliacin una etapa obligatoria del proceso penal en el que la vctima puede acordar una reparacin del dao con su agresor y as evitar la sancin no es una va adecuada, ya que est pensada para las sociedades donde existen condiciones de igualdad entre mujeres y hombres.

En los 20 estados donde s se tipifica el acoso no existe una sancin homologada para este ilcito. Por ejemplo, en Aguascalientes y Sinaloa el acoso sexual forma parte de los atentados al pudor, mientras que en el resto de las entidades est estipulado como delitos contra la libertad y el desarrollo psicosexual de las personas.

En Campeche, Coahuila y Oaxaca el acoso est tipificado como asedios reiterados con fines lascivos, erticos o sexuales, mientras que en la Ciudad de Mxico se castiga a quien solicite favores sexuales para s o para una tercera persona o realice una conducta de naturaleza sexual indeseable para quien la recibe, que le cause un dao o sufrimiento psicoemocional que lesione su dignidad.

Otros estados definen acoso y hostigamiento como sinnimos. En Veracruz, por ejemplo, se castiga a quien, con fines lascivos, acose u hostigue reiteradamente a una persona de cualquier sexo.

Las penas para quien comete el ilcito tambin son diferentes: en Puebla, el castigo es de 50 das de multa, y en Hidalgo la pena mnima es de dos aos de crcel. Todo vara segn la entidad donde se cometa el delito.

Adems de definir y sancionar el acoso sexual, la LGAMVLV ordena que los gobiernos deben establecer mecanismos para erradicar el hostigamiento y el acoso sexual en escuelas y centros laborales privados o pblicos; crear procedimientos administrativos claros y precisos para sancionarlos; y evitar difundir los nombres de las vctimas.

Igualmente, las autoridades estn obligadas a brindar atencin psicolgica y legal, especializada y gratuita, a las vctimas de hostigamiento o acoso sexual; y dar seguimiento y sumar las quejas sobre el mismo hostigador o acosador.

16/AJSE/RMB

COLUMNA

Lydia Cacho Plan b*
--Los machos conducen al mundo

Por Lydia Cacho

El vuelo 909 de American Airlines estaba a punto de despegar hace tres das en su ruta Miami-Buenos Aires, Argentina. Cuando la pilota anunci la duracin del vuelo dio la bienvenida, salud a su copilota y a las sobrecargos, sucedi lo inesperado: siete pasajeros se levantaron recogieron sus maletines y gritaron que saldran del avin porque no estaban dispuestos a que dos mujeres pilotearan la aeronave. Los pasajeros que abandonaron el avin provocaron una hora de retraso.

Antes de que algn lector se alebreste por el uso del sustantivo pilota, de acuerdo a la Nueva gramtica de la lengua espaola las profesiones en femenino son correctas: la mdica, la abogada, la pilota. Lo que no es correcto, deseable ni admisible es la misoginia como parte del entramado de la discriminacin contra las mujeres.
Antes de bajar del avin David, un pasajero que volaba en Westjet dej una nota escrita para la piloto del avin. Para el capitn de Westjet: la cabina de pilotos no es lugar apropiado para una mujer. El mayor honor para una mujer es ser madre, no capitana. Nos hacen falta madres no mujeres pilotos. P.D. Deseara que la prxima Westjet me informe si una dama va a pilotear mi avin para que compre boletos en otra lnea area. En realidad eso (de que una mujer sea piloto) es pura vanidad y no me impresiona. Con respeto y amorosamente, David.

Todos los das miles de personas justifican y minimizan la discriminacin hacia las mujeres y las mandan a su lugar correcto: la cocina, la cama, la lavandera, la seccin de maternidad, el servicio. Cada vez que alguien seala la discriminacin estratgica y la urgente necesidad de que los partidos polticos, las universidades, las Academias (como el Colegio Nacional o la RAE) abran espacios a la paridad (es decir la misma cantidad de hombres y mujeres en puestos de poder e incidencia cultural) alguien sale con la frase lo que importa no es el gnero sino la capacidad. Lo cierto es que si el mundo fuera dominado por las mujeres y los hombres no pudieran acceder al 50 por ciento de los puestos laborales bajo el precepto de que no se les contrata porque no hay hombres lo suficientemente capaces, inteligentes o fuertes para asumir determinados trabajos, ya habramos enfrentado una guerra sangrienta contra el matriarcado.

Sin embargo a pesar de que las mujeres son responsables del 80 por ciento del trabajo cultural y poltico tras bambalinas, a pesar de que hay brillantes cientficas, escritoras, acadmicas, polticas y estrategas, a ellas se les sigue manteniendo bajo el yugo sexista del falso supuesto que explica si las mujeres fueran como los hombres tendran el mismo acceso al poder. Y qu significa eso? Pues simple y llanamente que millones son como los siete que bajaron del avin: estn en desacuerdo con las polticas de igualdad y contra toda forma de promocin del acceso igualitario de las mujeres a los puestos otrora considerados exclusivamente masculinos, como si todo en la vida fuera competencia por el poder y no el simple derecho al acceso igualitario a todas las profesiones que integran y representan a las sociedades.

El masculinlogo Miguel Lorente Acosta asegura que la competicin del machismo est llena de trampas porque parte de la desigualdad para dar ventaja a los hombres sobre las mujeres y por sobre otros hombres que no representan el machismo; porque est diseada para vencer y no para ganar. El machismo se sustenta en derrotar a las y los dems, en excluirles de ciertos espacios, en proteger los principios y valores de un tipo de masculinidad beligerante que cree que dirige, controla, gua y conduce a la humanidad con los principios heteronormativos que considera universales, en los cuales slo los hombres tienen las virtudes y habilidades para llevar a cabo tareas serias. A los pasajeros del avin como a muchos en tierra les parece genial que sean mujeres aeromozas quienes les atienden, sirvan y estn a cargo de su seguridad, pero jams quienes les conduzcan a un sitio seguro. La presencia de mujeres en todas las profesiones representa para muchos el riesgo de que otro modelo que no sea el masculino sea posible y se les acaben las excusas para excluir a las mujeres de los espacios de liderazgo y poder.

* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrir.